Los cierres (parte 1)

Todo lo que hago el resto de los días del año me merece la pena por cómo disfruto en los cierres. ¿Estás listo?

Hace dos semanas que mi Partner me dijo esta frase, a la que yo contesté con una afirmación tan rotunda que aún una semana más tarde me la sigo creyendo.

Si. Tenemos el cierre de una operación. Un “Closing” que dicen los ingleses. Y es para lo que hacemos esto. Cerrar operaciones. Nada más, nada menos. Se trata de una operación muy interesante. Bueno, para que negarlo, es una operación “cojonuda” para Juniors como yo por lo que veréis abajo. Hay mucha gente metida, te llueven emails de todos lados y tu, como junior, no contestas a nada ni te enteras de la mitad. Pero estás dentro. Y sólo por eso ya merece la pena todo lo demás.

Desde el punto de vista del Junior no tienes mucho trabajo de calidad que hacer. Un poco de organizar documentos un día, un poco de preparar anexos por otro. Un día preparas una versión comparada para ver los cambios que ha metido la contraparte, otro día te toca meterlos a ti y hacer el comparado para revisarlos con tu “Partner” y enviarselo a las partes. Aún así, de verdad que es, no sólo interesante, sino apasionante. Además, si te dejan involucrarte un poco, te crees hasta importante.
Partner, esto creo que queda mejor decirlo así
o frases con algo de soberbia de ese tipo suelen salir de tu boca, con la consecuente reprimenda del Partner diciendote, literalmente, “vamos a no tocar los huevos Mr. Litt“.

Primero (y es lo que os contaré en este post), como en todas las operaciones, toca preparar informe de “due diligence“. Básicamente, decirle a tu cliente lo que está comprando. Es un informe largo y pesado de hacer en el que tienes que “desnudar” el objeto de la operación para que al cliente le quede claro cuál es.

Y mientras lo haces muchas veces se te pasa por la cabeza mandarle un email asesino al cliente diciéndole: “Oye tu, empresa con dinero, para qué compras esto si casi ni sabes qué co*o estás comprando ni la mierda que hay debajo?“. Pero bueno, la máxima de los asesores legales es darle al cliente lo que pide. Y si lo pide, habrá que dárselo digo yo.

Esta es la parte en la que suelen llegar las cenas en el despacho, las altas horas de la mañana revisando papeles, etc. Único consuelo: si es hasta muy tarde, paga el cliente. Así que nada de sandwiches. Tiras de pollo, patatas con queso y bacon y alitas de pollo a “domicilio“. Parón, coges fuerzas, y vuelta al lío. Porque normalmente no eres el único. Y tampoco cuesta tanto. Mr. Litt y seguro que alguno de vosotros ha estado hasta más tarde bailando y consumiendo sin parar y de eso nadie se queja. Llega un momento en el que hasta te lo tomas con humor e intentas disfrutar lo que puedes. Y pensareis, pues vaya mierda. Aquí todo es malo. Pues no.

Sin duda alguna es el momento en el que más aprendes. No sólo de lo que te puedan ir enseñando tus compañeros mientras te revisan documentos o mientras se paran a explicarte las cosas. También lees una ingente (para los de la LOGSE, muchísima) cantidad de papeles, contratos, documentos internos, memorandums, legislación, etc. Recoges opiniones de otros abogados, formas de regular las cosas distintas a como lo está haciendo tu equipo, y poco a poco vas entendiendo por qué cada uno pone una cosa y para qué la pone. Y ahí es cuando entiendes que esto de quedarse hasta tarde al final de todo sirve para aprender. Y como aquí aprendemos todos cada día, muchas veces el Partner está ahí contigo. Que se hace más llevadero oye.

Total, un mes más tarde le mandas al cliente un informe de 80-100 páginas (por lo menos) todo muy bonito puesto. Yo estoy convencido que muchos ni se lo leen, pero bueno. En el informe no solo le dices lo que va a comprar, sino que además hay que resaltar, desde un punto de vista práctico, cuáles son los principales riesgos a los que el cliente se va a enfrentar en la operación.

Es decir, un mes, muchas horas de trabajo y 100 hojas más tarde, empieza lo divertido: toca negociar los contratos. Pero esto ya toca para otro post.

Buenas noches que ya es tarde y estamos cerrando los contratos.

Mr. Litt

P.d.: cuando acabé de escribir el artículo eran ya las 3:38 de la mañana del 5 de diciembre. No he podido revisarlo hasta hoy, así que por favor, intenten trasladarse a cómo estaba yo el momento.

Gracias,
Litt

  1. Pingback: Los cierres (Parte 2) | Abogado Junior

  2. Pingback: Closings (Part 1) | Junior Associate

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